Thursday, February 1, 2007

tiempos modernos






The writing on the wall, come read it, come see what it say...


Escucho Thunder on the mountain por segunda vez en la noche. La voz de Dylan llegó a un punto mezcla de gangosa y áspera y punzante y grave, una voz de grito y de angustia y de resignación. Se puso mejor con el tiempo, por así decirlo. Como un buen whisky.

Dylan es eso: un buen whisky. es eso a lo que se llega después de haber recorrido un camino largo en algo.
si te gusta chupar, terminás en el whisky.
si te gusta la música, terminás indefectiblemente en dylan. tarde o temprano.

La primera vez que lo escuché, hace unos años, su voz me causó un rechazo que no podía rechazar, escucharlo era una especie de masoquismo necesario. Su voz habla cosas que ni sus letras dicen, y eso, teniendo en cuenta sus letras, es mucho. Esa primera vez, ese debut, fue con The times They are a´ changin´. Es el día de hoy que escucho cualquier tema de ese disco y recuerdo mi primera vez. mi debut con bob.

Dylan es eso: el comienzo de algo que al principio duele y después gusta y atrapa y enloquece. Como el sexo, el whisky, y tantos otros placeres que tenemos los mortales.